17 de January del 2013

Tema rehenes presiona a Francia

Un grupo de combatientes integristas islámicos secuestró el miércoles a decenas de rehenes occidentales y argelinos en un ataque durante la madrugada contra un yacimiento de gas natural en lo profundo del Sahara y exigió que Francia detenga una nueva ofensiva contra los rebeldes en la vecina Mali.

Tres personas, entre ellos un británico y un francés, murieron, pero los detalles no son claros y el número de rehenes en Tigantourine variaba desde 41 extranjeros -incluidos siete americanos, junto a europeos y japoneses- a más de 100 empleados locales, los que estaban en un lugar separado y menos vigilado.

Lo que está claro es que con un dramático contragolpe al refuerzo de tropas francesas de esta semana en Mali, los radicales de la región aglutinados en Al Qaeda han planteado un dilema desalentador para París.

También propagaron la hasta ahora oscura guerra civil en Mali a más allá del noroeste de África, desafiando a Washington y a los europeos al cerrar un importante campo gasífero que bombea energía a Europa.

El ataque, que Argelia dice fue liderado por un veterano yihadista y contrabandista entrenado en Afganistán, ocurrió cuando las tropas terrestres de Francia en Mali lanzaban su primera ofensiva después de seis días de ataques aéreos.

Estados Unidos, que al igual que las potencias europeas respaldó la decisión de la semana pasada de Francia de intervenir contra los islamistas que han capturado enormes zonas del norte de Mali, confirmó que había estadounidenses entre los rehenes y dijo que trabajaría para garantizar su seguridad.

Gobiernos occidentales y africanos están alarmados por el flujo de armas y combatientes a través de las fronteras del Sahara tras el fin de la guerra civil de Libia en el 2011 y los temores de que Mali, donde los islamistas expulsaron al Ejército desde el norte hace nueve meses, pueda convertirse en un refugio de miembros de Al Qaeda similar a Afganistán.

Los milicianos, que dijeron que tenían a decenas de combatientes en el campo gasífero, no emitieron una amenaza explícita, pero dejaron claro a medios de la vecina Mauritania que la vida de los rehenes corre peligro.

"Hacemos totalmente responsables al gobierno argelino y al gobierno francés y a los países de los rehenes si nuestras demandas no se cumplen, y depende de ellos el detener la brutal agresión contra nuestra gente en Mali", dice un comunicado del grupo, que se autodenomina "Batallón de Sangre".