10 de September del 2019

Cómo reducir el desperdicio alimentario

El Instituto de Recursos Mundiales presentó un plan u hoja de ruta con 10 pasos que se deberían seguir para poder reducir a la mitad la actual pérdida y desperdicio de alimentos para el año 2030. Son 10 acciones que permitirían alcanzar la meta indicada mediante la puesta en marcha de un enfoque objetivo que permita cuantificar la pérdida y desperdicio, poner en marcha las acciones oportunas y realizar un seguimiento de la evolución y los resultados obtenidos.
La agenda global para reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos para el 2030, trata los problemas existentes y las posibles soluciones que se pueden aplicar en la producción alimentaria, y, en línea con los objetivos, . el Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute) destacó 10 pasos para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos en un 50% para 2030, se trata de un conjunto de intervenciones que pueden acelerar este proceso.
Luchar contra el desperdicio y la pérdida de alimentos es un objetivo que ayudará a que se cumpla el objetivo 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas para 2030 y el Acuerdo de París sobre el cambio climático (Conferencia COP 21 de París). Es, además, el modo de marcar el camino hacia una alimentación sostenible para el planeta en 2050. 
Alcanzar esa meta permitiría acercar la brecha entre los alimentos necesarios y los alimentos disponibles en más de un 20%, lo que evitaría tener que transformar ecosistemas naturales en tierras agrícolas en una extensión similar a Argentina para la producción de alimentos, se reducirían los gases de efecto invernadero en 1’5 gigatoneladas anuales, y se incrementaría de forma significativa el aprovechamiento de recursos como el agua y la energía, entre otros. El Instituto de Recursos Mundiales considera que reconocer estos hechos no es suficiente: es necesario que se actúe con rapidez y que gobiernos y empresas adopten un enfoque en el que se marquen objetivos, se adopten medidas y se observen resultados, a fin de abordar el problema de la pérdida y desperdicio de alimentos.
Por esta razón, el World Resources Institute (WRI) ha publicado una lista con los 10 pasos o tareas prioritarias y escalables para todos los eslabones de la cadena de suministros:
 
1) Desarrollar estrategias nacionales sobre la pérdida de alimentos y la reducción del desperdicio
 
Según WRI son pocos los países que han establecido estrategias para reducir la pérdida y desperdicio de alimentos, conceptos parecidos que juntos abarcan el despilfarro de alimentos en toda la cadena alimentaria. Poner en práctica estrategias nacionales ayudan a alinear las políticas públicas, las acciones del sector privado, las prácticas de los agricultores y el comportamiento de los consumidores hacia un objetivo común, de ahí que se considere fundamental que más países pongan en práctica estrategias para reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos.
 
2) Crear asociaciones nacionales público-privadas
 
Para lograr reducir la pérdida y el desperdicio alimentario, es necesario poner en marcha acciones en toda la cadena de suministro de alimentos y políticas públicas que las apoyen. WRI explica que ninguna institución puede impulsar por sí sola el objetivo, dado que las asociaciones público-privadas tienen un historial emergente, ya que se han lanzado en distintos países como, por ejemplo, Reino Unido, donde se ha firmado por 53 minoristas el Compromiso Courtauld, en él, los firmantes se han comprometido a medir y reducir el desperdicio de alimentos.
 
3) Lanzar la iniciativa “10x20x30” en la cadena de suministro
 
World Resources Institute comenta que las pérdidas de alimentos se suceden muy a menudo durante la producción, la manipulación y el almacenamiento, especialmente en países con bajos ingresos. El lanzamiento de una campaña por parte del sector privado donde al menos 10 de las compañías agrícolas y alimentarias más grandes del mundo se comprometan a actuar contra la pérdida y desperdicio de alimentos, y que a su vez comprometan a 20 de sus proveedores más importantes para que hagan lo mismo para el año 2030, podría tener un impacto significativo en el objetivo marcado. Se trata de un enfoque que aprovecha el poder de algunas empresas y la concentración relativa del mercado para actuar como catalizador en los cambios de la cadena de suministro.
 
4) Reducir las pérdidas de pequeños propietarios
 
Para reducir a la mitad la pérdida de alimentos es necesario realizar esfuerzos para ayudar a los pequeños productores, WRI apunta especialmente a pequeños productores del África subsahariana y el sur de Asia, regiones donde se pierde un 26% de los alimentos durante la cosecha, la manipulación y el almacenamiento. Las acciones deben estar centradas en la capacitación de los agricultores, facilitarles el acceso a los mercados y proporcionar soluciones para el almacenamiento. Como ejemplo se habla de la iniciativa YieldWise de la Fundación Rockefeller, gracias a ella las pérdidas en la producción de tomates de Nigeria se redujo en un 54%.
 
5. Lanzar una «década para las soluciones de almacenamiento»
 
¿Qué pasaría si la próxima década se convirtiera en una década donde las tecnologías de almacenamiento de alimentos sean ubicuas, asequibles y amigables con el medioambiente? Esto permitiría abordar un gran punto de pérdida y desperdicio de alimentos, especialmente en los países de bajos ingresos, lo que ayudaría a garantizar que más alimentos llegasen al mercado de un modo seguro. En este sentido, WRI señala que las innovaciones en los refrigeradores de energía solar y los acuerdos de financiación como el alquiler con opción a compra, podrían ser de gran ayuda.
 
6. Cambiar las normas sociales de los consumidores
 
La ciencia del comportamiento indica que un mayor conocimiento de un problema por sí solo, no necesariamente se traduce en un cambio de comportamiento. Las iniciativas impulsadas por la organización sin ánimo de lucro Love Food Hate Waste en el Reino Unido, han demostrado que a las personas se les debe proporcionar información y también el cambio de comportamiento. Esta organización ha trabajado con minoristas a fin de eliminar las ofertas del 2×1 que invitan a comprar de más, ha repartido información sobre el almacenamiento de los alimentos, etc., haciéndolo más fácil para que los consumidores desperdicien menos alimentos.
 
7. Tener como objetivo la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero
 
Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es una estrategia poco apreciada para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, si se aborda la pérdida y el desperdicio de alimentos en los sectores de la carne, los lácteos y el arroz, cuyo nivel de emisiones es elevado, se reduce el impacto climático. Otra estrategia a considerar es que los países tengan en cuenta en sus planes medioambientales la pérdida y desperdicio alimentario, de momento y hasta la fecha, menos de una docena de países han llevado a cabo esta estrategia.
 
8. Aumentar la financiación
 
Muchas de las prometedoras soluciones para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos necesitan financiación, esto es algo obvio, pero lamentablemente se realizan pocas financiaciones y es necesario aumentarlas. El Instituto de Recursos Mundiales cita como ejemplos a la Fundación Rockefeller y su iniciativa YieldWise con 130 millones de dólares para abordar la pérdida de alimentos en Kenia, Nigeria y Tanzania, así como el desperdicio alimentario en América del Norte y Europa, otro ejemplo es el lanzamiento este año de un Bono de Desarrollo Sostenible de 300 millones de dólares por el Banco Mundial, para abordar la pérdida de alimentos y la reducción del desperdicio alimentario.
 
9. Superar el déficit de datos
 
Si no se cuenta con datos reales y fiables para comprender la escala y el alcance del desafío de la pérdida y el desperdicio de alimentos, se corre el riesgo de no poder identificar los puntos críticos, seguir estrategias para la reducción de la pérdida y el desperdicio y realizar un seguimiento del progreso. En los próximos cinco años el mundo necesitará un impulso más consistente que permita medir el volumen de la pérdida y desperdicio de alimentos. Recordemos que hay estudios que consideran que se exageran las cifras sobre el desperdicio alimentario en el mundo, algo que, según los expertos, podría tener consecuencias por la toma de decisiones y actuaciones erróneas por parte de organizaciones, gobiernos, etc., por eso es importante contar con datos fiables y reales.
 
10. Avanzar en la agenda de investigación
 
Las instituciones de investigación públicas y privadas tienen un papel importante en este problema, pueden ayudar a responder preguntas que permitirán al mundo afinar más en las estrategias para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. La investigación puede responder a preguntas como ¿qué nos puede decir la ciencia del comportamiento sobre cómo cambiar las normas sociales en lo que respecta al desperdicio de alimentos?, ¿qué tecnologías son más prometedoras?, ¿qué infraestructuras necesitan los agricultores en países en vías de desarrollo para reducir las pérdidas alimentarias?, etc.
 
World Resources Institute sostiene que los beneficios son muy importantes, reducir la brecha entre los alimentos necesarios y disponibles, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, evitar la deforestación, contribuir a garantizar la seguridad alimentaria en las próximas décadas. El problema es la conciencia y especialmente de gobiernos y empresas, aunque ya se han dado algunos pasos, queda mucho por hacer y no mucho tiempo de margen de maniobra.