28 de December del 2016

Cuba sin Castro y con Trump

Cuba termina este año en medio de uno de los escenarios más complejos que podría esperar: la muerte del líder histórico de la revolución Fidel Castro y la elección para la Casa Blanca de Donald Trump, que durante la campaña electoral amenazó con revertir los avances alcanzados por el "deshielo" del presidente Barack Obama en su relación con La Habana.

Las novedades políticas van de la mano de malas noticias económicas. En la última sesión del año de la Asamblea Nacional de Cuba (Parlamento unicameral), el ministro de Economía y Planificación, Ricardo Cabrisas, anunció que el país apunta a crecer un 2% el próximo año, tras afrontar un tenso 2016 con "limitaciones financieras" en el que el Producto Interno Bruto creció 0,9%, por debajo del 1% previsto.

En la sesión, encabezada por el presidente Raúl Castro, se aprobó además la Ley del Presupuesto del Estado para 2017, que incluye novedades en el ámbito tributario y especial atención a la lucha contra la evasión de impuestos y el impago de multas con el fin de "combatir la impunidad".

Los legisladores aprobaron también una ley que prohíbe el uso del nombre de Fidel Castro en espacios públicos y erigir monumentos con su imagen, de acuerdo a la voluntad del ex presidente, fallecido el 25 de noviembre a los 90 años.

La llegada del Trump a la Casa Blanca el próximo 20 de enero ha generado incertidumbre en la isla y, por ello, La Habana y Washington acordaron acelerar al máximo la negociación de acuerdos que todavía están pendientes de cerrar. "Nuestro gobierno hará todo lo posible por que el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su viaje hacia la prosperidad y la libertad", escribió el presidente electo de EE.UU. tras la muerte de Fidel Castro.

Se quieren acortar los ritmos pero al mismo tiempo el gobierno cubano asegura que está dispuesto a dialogar con Trump desde el "respeto mutuo" y "sin concesiones". La Habana defiende la diplomacia del diálogo pero la primera reacción del gobierno de Castro a los resultados electorales estadounidense fue la realización de las maniobras militares denominadas "Bastión". Aunque este ejercicio bélico se realiza desde la victoria de Ronald Reagan en 1980, tras la elección de cada presidente estadounidense, esta vez su celebración tuvo un mensaje claro a la "belicosidad verbal" de Trump a modo de aviso de que el país está preparado para afrontar cualquier escenario.

En cambio, desde el mundo económico y empresarial hay una visión más calmada de la situación. "Por el momento hay informaciones contradictorias sobre qué hará Trump, pero él es un hombre de negocios y la situación ya es imparable", aseguró a la agencia DPA Gianni Onorato, consejero delegado de MSC Cruceros.

El sector turístico ha sido uno de los más beneficiados por el acercamiento diplomático entre ambos países. Tras la flexibilización por parte de la Administración de Obama de las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla, la cifra de visitantes de Estados Unidos a Cuba creció un 83,9% en el primer semestre de 2016, de acuerdo con datos del Ministerio de Turismo cubano. Por primera vez en más de 50 años, un crucero zarpó de Estados Unidos rumbo a Cuba. El pasado mayo, el buque "Adonia", de la compañía estadounidense Carnival, llegó a La Habana con unos 700 pasajeros desde el puerto de Miami.

En junio fue colocado el letrero "Four Points by Sheraton" en un hotel en La Habana, que se convirtió en el primer establecimiento hotelero en ser administrado por una compañía de Estados Unidos desde 1959. En agosto, el vuelo 387 de la compañía JetBlue aterrizó en Cuba haciendo historia al ser el primer vuelo directo comercial entre Estados Unidos y la isla en más de medio siglo. El año 2015 fue el de la apertura de las respectivas embajadas y 2016 fue el año en el que el deshielo entre Cuba y Estados Unidos empezó a caminar dando algunos resultados concretos. Pero la gran foto de este proceso la dejó la histórica visita de Obama a La Habana el pasado marzo: el primer mandatario norteamericano en hacerlo en 88 años.

Obama fue recibido en el emblemático Palacio de la Revolución de La Habana por Raúl Castro y la reunión dejó una imagen para la historia de ambos "enemigos ideológicos" dándose la mano.

Pocos días después de la visita de Obama, la banda británica Rolling Stones puso la música a la apertura cubana con un multitudinario concierto gratuito al aire libre en La Habana.

A la Cuba del deshielo tampoco le faltó el glamour. En mayo, el diseñador estrella de Chanel, el alemán Karl Lagerfeld, presentó con un espectacular desfile al aire libre por el habanero Paseo del Prado su colección de entretiempo "Crucero".

En la línea del "deshielo" estadounidense, la Unión Europea derogó recientemente la denominada "Posición Común" que impulsó en 1996 el entonces presidente del gobierno español José María Aznar y que restringía las relaciones con la isla. La política de deshielo es vista por muchos cubanos como una oportunidad de crecimiento económico para la isla, pero también hay preocupación por las posibles desigualdades que generen las reformas emprendidas por Raúl Castro.

"Para Cuba no basta con optar por una economía de mercado y una inserción mayor en la globalización. Se trata de hacerlo con la eficiencia necesaria para frenar la expansión de la corrupción, preservar las conquistas sociales y la soberanía del país", dijo a DPA Arturo López-Levy, académico de la Universidad de Texas de origen cubano. El Gobierno cubano considera que el país necesita 2.500 millones de dólares anuales de inversión extranjera para impulsar el crecimiento de su economía. Pero ahora, uno de los mayores retos que tienen las autoridades cubanas es mantener el sistema socialista en ausencia del líder carismático que lo introdujo en Cuba en 1961, dos años después del triunfo de la revolución.