7 de September del 2018

El despegue del fútbol español gana altura

Más alto, más fuerte y más lejos. Es un lema de cómic, pero perfectamente puede reflejar el estado actual del fútbol español. LaLiga ha vivido una transformación en todos los órdenes en los últimos cinco años, que en buena medida explica la competitividad y los éxitos de los equipos españoles.

A la expansión internacional le acompañan cifras hasta hace poco tiempo inalcanzables: tres mil millones de audiencia, presencia en 186 países, ingresos en torno a los 4.000 millones de euros en la temporada 2017/2018. Ya es una de las grandes marcas del deporte y el entretenimiento a nivel mundial.

El Control Económico de los clubes, puesto en marcha la temporada 2013/2014, ha sido un pilar fundamental en el crecimiento de este nuevo modelo. El objetivo era (y es) conseguir un fútbol sostenible, resolver la deuda con las administraciones tributarias, acabar con el impago a los profesionales y frenar el endeudamiento futuro. “Era imprescindible para crecer”, asegura Javier Gómez, director general corporativo de LaLiga, responsable desde 2012 del departamento encargado de vigilar la economía del fútbol español: “Ha supuesto un cambio rotundo en la cultura y estructura de los clubes”.

Desde su implantación, el panorama ha dado un giro de 180 grados confirmado por los números. La deuda con las administraciones tributarias se ha reducido en más de 600 millones desde enero de 2013 (para la temporada 2019/2020 la estimación se sitúa en tan solo 50 millones de deuda aplazada).

Los impagos a los futbolistas han dejado de ocupar los titulares de los periódicos y las conversaciones en las tertulias de radio: la temporada 2011/2012, antes del Control Económico, las denuncias alcanzaron su techo histórico con una cifra récord de 341 por un importe superior a los 89 millones. En la temporada 2017/2018 solo se ha producido una denuncia por impago. “Con el modelo actual, generalmente son discrepancias en cómo proceder con alguna cláusula del contrato, no un impago salarial como tal”, matiza Gómez.

Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD) entre 2012 y 2016, no pone paños calientes al recordar la situación que encontró a su llegada: “Era catastrófico. Dos tercios de los equipos estaban en concurso de acreedores. Vivían al filo de un precipicio y el fútbol español corría el riesgo de colapsar”.

El modelo de gestión ha mudado su piel para siempre. Ese fue uno de los grandes retos de Javier Tebas, presidente de LaLiga desde su elección en 2013. Que palabras como rigor, control, gestión, profesionalización, transparencia o responsabilidad social corporativa formasen parte del manual de los clubes en España. “Tebas creyó siempre en este proyecto como una responsabilidad del fútbol. Cuando LaLiga y el CSD lo pusimos en marcha había mucho escepticismo. Estábamos en plena crisis económica y la gente no creía que los clubes pudiesen cambiar. El fútbol español tenía una imagen de sector privilegiado, incluso internacionalmente. El paso del tiempo demuestra que las medidas han funcionado”, asegura Cardenal, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Extremadura.

Los equipos españoles han demostrado en este lustro que se puede (y se debe) hacer una gestión económica ajustada, limpia y planificada. Y continuar en la élite. Para Javier Gómez era fundamental proyectar confianza: “Los operadores televisivos, los financiadores, los inversores o patrocinadores necesitaban clubes muy serios con sus cuentas”. Casos de éxito como el de la SD Eibar se estudian hoy en escuelas de negocio. El IESE analiza en su MBA el modelo del conjunto guipuzcoano. Que el “milagro” de un club tan modesto sea una referencia ejemplifica el cambio de imagen del fútbol español en los últimos años. A Patricia Rodríguez, directora gerente del Eibar, el Control Económico le parece muy positivo. “La tendencia es poner todo el dinero disponible en la contratación de jugadores. Eso hace que muchas veces dejemos descuidados otros proyectos de inversión que son necesarios y que a medio y largo plazo te diferencian”.

 

SD Eibar y SD Huesca se enfrentaron en la primera jornada de LaLiga en Ipurua.
SD Eibar y SD Huesca se enfrentaron en la primera jornada de LaLiga en Ipurua. Efe
 

El Control Económico de LaLiga, que se realiza a priori (los equipos envían la documentación antes del comienzo de cada temporada), limita el peso del salario total de la primera plantilla de las entidades al 70% de sus ingresos, vigila los traspasos de jugadores y ejerce de guía en la búsqueda de financiación. Al terminar el ejercicio, LaLiga elabora un informe financiero tras revisar las cuentas de todas las instituciones. “No existe ninguna liga en el mundo con este sistema”, afirma Javier Gómez. La respuesta de los mercados es positiva: “Transmitimos seguridad, saneamiento y un bajo riesgo a los inversores. Hace pocos años, un club se financiaba a tipos del 15 o 20%. Hoy lo hace al 5%, y hay equipos que se financian muy por debajo de ese coste”.

El cambio se percibe en todo el entorno del fútbol. Esteve Calzada, CEO de la agencia de márketing deportivo y representación Prime Time Sport, ensalza la labor realizada en estos años: “Mucha gente que trabaja en clubes comenta, a veces en broma a veces en serio, que LaLiga se ha convertido en el departamento financiero de todas las entidades. Son ellos quienes determinan cuánto ingresas por derechos de televisión y también te indican cuánto puedes gastar. Los clubes comenzaron a tener más dinero y a contratar personal cualificado, pero el cambio más importante es en LaLiga; donde primero encontramos a los grandes profesionales es en la propia Liga”.

Todas las entidades, sea cual sea su modelo empresarial, aplican las mismas pautas. El Club Atlético Osasuna es el único equipo en LaLiga 123 que no se ha transformado en una sociedad anónima deportiva. Al ser propiedad de los socios, todas las decisiones de la institución dependen de una asamblea con más de 300 compromisarios. Ellos decidieron en 2015 formar una Comisión de Control Económico interna con tareas similares a las del departamento de LaLiga. Osasuna es hoy un ejemplo inspirador para los demás equipos. Los socios tienen la palabra final y son ellos, impulsados por el cambio de cultura general del fútbol español, los que han tomado la responsabilidad. Gorka Azpiroz, secretario de esa comisión, explica: “Presentamos candidaturas individuales y nos sometimos a una votación”. Los requisitos: tener una licenciatura de estudios relacionados con la Economía, ser socios y no tener vínculo con la Junta Directiva. “De 1995 a 2013, ha habido un poco de inactividad en el control de las cuentas por parte de los socios. A raíz de los déficits de los últimos años, todos los movimientos se miran con lupa”, cuenta.

Un sistema de control como el impulsado hace cinco años, para Miguel Cardenal, “no ha existido en la historia ni por aproximación”. El fútbol español es “una referencia en el mundo: es incuestionable que LaLiga ha crecido mucho más que cualquier otra competición”. El desarrollo económico permite al fútbol español mantenerse en la élite.

Los clubes españoles dominan deportivamente. Cuatro de los seis equipos al frente del ránking de la UEFA pertenecen a LaLiga —Real Madrid y Atlético, en primero y segundo lugar; Barcelona, cuarto; y Sevilla, sexto—. Las cinco últimas Champions League están en las vitrinas de equipos españoles. Y seis de las 10 últimas Europa League, también.

LaLiga 123 promete una competición espectacular con equipos históricos de Primera (Zaragoza, Sporting, Oviedo, Cádiz, Osasuna, Mallorca, Las Palmas, Málaga, Granada o Albacete) junto a ilustres debutantes en la categoría como el Rayo Majadahonda. El fútbol femenino rompe techos temporada tras temporada en proyección internacional (el FC Barcelona llegó a cuartos de final de Champions) y nacional (la asistencia a los estadios y los patrocinadores crecen año tras año).

Messi celebra un gol luciendo el parche de campeón de LaLiga temporada 1718.
Messi celebra un gol luciendo el parche de campeón de LaLiga temporada 17/18. Getty
 

Trece de los 40 mejores equipos del mundo son españoles – Barcelona (1º), Real Madrid (4º), Atlético (8º)-, según el ránking elobaroda por el sitio FiveThirtyEight. Incluso The Economist ha reparado en el deseo de LaLiga por dominar el fútbol mundial. En un reportaje encabezado con la frase “El fútbol se va de casa” -en contraposición al lema inglés del mundial (Football is coming home)- la revista británica hace hincapié en la diversidad de jugadores (50 países diferentes), en los nuevos acuerdos televisivos con Facebook para el sur de Asia y en la intensa campaña para captar al mercado estadounidense. Estos son los principales factores que influyen, según ellos, para que España sea la verdadera casa del fútbol.

La estabilidad económica y los éxitos deportivos se retroalimentan. El ex presidente del CSD, Miguel Cardenal, lo tiene claro: “Este es el camino”. LaLiga ha superado en ingresos al Calcio y a la LFP francesa, y ha alcanzado el nivel de la Bundesliga. Javier Gómez, director general corporativo de LaLiga, marca la estrategia futura: “Los clubes españoles ya han demostrado su seriedad. Ahora hay que avanzar en el desarrollo digital, los datos, la internacionalización, el valor de marca y seguir mejorando el producto televisivo”.

Por qué al fútbol español le salen los números

El departamento de Control Económico de LaLiga nace en 2013 para estabilizar la situación financiera de los 42 clubes de Primera y Segunda división. Entonces, las instituciones gastaban, al menos, tres veces más dinero del que generaban, su deuda vencida y exigible con la administraciones públicas superaba los 650 millones de euros, más de la mitad de los clubes estaban en concurso de acreedores y 340 jugadores interpusieron denuncias por impago a 30 equipos por un valor total en torno a los 90 millones.

La falta de disciplina en la gestión financiera generaba, año tras año, pérdidas en la mayoría de las entidades. Javier Tebas, presidente de LaLiga, marcó como gran objetivo conseguir un fútbol sostenible.

Hoy, el departamento de Control Económico, formado por Javier Gómez (Director General Corporativo), José Guerra (Dirección de Operaciones Corporativo) y los analistas financieros Luis García, Diego Martínez y Laura Soto, realizan el control y seguimientos de los clubes: auditan sus presupuestos a priori y revisan los resultados a posteriori. Ésta es una de las grandes aportaciones de valor de cara a la gestión de las instituciones. Todo funciona con una fórmula sencilla: no gastar más de lo que se ingresa. El fútbol español ha dado un gran salto en crecimiento económico y expansión internacional.

El organismo realiza, antes del inicio de cada ejercicio, un seguimiento financiero riguroso de los clubes, aprueba sus presupuestos, determina el límite de coste –salarios, primas o seguridad social- de sus plantillas deportivas (no puede superar el 70% de sus ingresos), controla la compra y las venta de jugadores y colabora en la búsqueda de financiación. Al finalizar la temporada revisa los estados financieros de todos los clubes auditados, elabora el informe financiero anual de LaLiga y vuelve a verificar los gastos en salarios de los futbolistas.

Una aplicación llamada LaLiga Control Económico es la principal herramienta tecnológica que usan los clubes para reportar su información financiera y hacer que la auditoría sea más eficiente. Además, otra app, LaLiga Manager, sirve para aprobar las compras, ventas, traspasos y otras operaciones relacionadas con los jugadores y las plantillas deportivas.

Informe publicado por El País de Madrid.