29 de November del 2017

El libro conserva sus dos potencias, cultural y económica

Pese a lo llamativo y a la exuberancia que muestran algunos números -como por ejemplo 20.000 profesionales, 2.000 editoriales, 400.000 títulos, 700 autores de 21 países, un complejo de 34.000 metros cuadrados, y unos visitantes calculados que rondan los 800.000- lo que confirma cada nueva edición de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL), en México, es la potencia que sigue teniendo el libro.

Un libro que genera complicidades, abre nuevos mundos y propicia los debates que exige una sociedad como la actual, atravesada por la incertidumbre e íntimamente afectada, en sus viejos valores y certezas. A esto se suma, además, el desafío de la globalización y el impacto de Internet en las sciedades y en la vida de hoy.

La FIL, la segunda más importante del mundo después de la de Fráncfort, muestra también la fortaleza de la industria del libro, que ha conseguido sortear con entereza los cambios radicales que sigue sufriendo, y que proceden tanto de las formas de ocio generadas por las nuevas tecnologías como de la multitud de ofertas pedagógicas y de divulgación producidas en los soportes digitales. La FIL es, ante todo, una cita para hacer negocios y para soldar los contactos entre los dos lados del Atlántico, y puede decirse que el sector consigue conservar sus constantes vitales, y las industrias de la lengua del español refuerzan su pujanza.

Pero hay un componente de la FIL que es el que, año tras año, termina por otorgarle sus verdaderos signos de identidad: la atmósfera de fiesta y de celebración de lo que significa la lectura y el contacto con los escritores. Los visitantes quieren participar y saber y preguntar y discutir. Y la gran mayoría de ellos son jóvenes. Jóvenes curiosos que convierten el libro en la herramienta esencial del conocimiento.

Este año fue Madrid la invitada especial de la FIL. El mensaje que ha llevado es el de una ciudad cosmopolita y abierta, plural, dinámica, libre de prejuicios. Todos caben bajo el cielo de Madrid, se sostiene. Y en México han respondido que todos son bienvenidos en Guadalajara.