30 de November del 2017

Maduro mueve fichas y cambia a colaboradores críticos

En medio de tensiones dentro del chavismo por el control de la petrolera estatal PDVSA, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió destituir a Rafael Ramírez (ambos en la foto) de su cargo como embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, según confirmaron distintas fuentes a la agencia Reuters. El dato no fue confirmado por el gobierno, aunque desde hace días eran evidentes los choques entre el embajador y el mandatario.

Ramírez -quien fue presidente de la petrolera estatal PDVSA de 2004 a 2014, antes de ser enviado como embajador a la ONU-, comenzó a mostrar una postura cada vez más crítica hacia el gobierno en los últimos meses. Y, según Reuters, algunos ya lo señalaban como un posible candidato presidencial para las elecciones que deberían realizarse en 2018, ante un Maduro muy desprestigiado y con su popularidad en caída libre.

La supuesta destitución de Ramírez, un hombre de confianza del fallecido presidente Hugo Chávez, se dio apenas un día después de que Maduro anunciara su intención de “limpiar de corruptos” a la petrolera estatal, al nombrar como nuevo presidente de la compañía y ministro de Petróleo al mayor general de la Guardia Nacional (policía militarizada), Manuel Quevedo.

 

Hora de limpieza

 

“Ha llegado la hora de una gran limpieza en PDVSA, junto a la clase obrera y la Fuerza Armada. Tenemos experiencia, tenemos la organización y el plan estratégico socialista 2016-2025”, señaló el presidente el martes.

En un acto con trabajadores de la industria petrolera, Maduro dijo que “mafias” entregadas a los intereses de Estados Unidos manejaban a su antojo PDVSA al punto de casi llevarla a una paralización de su producción de crudo y de sus refinerías.

Al anunciar el comienzo de una nueva fase, pidió a los trabajadores petroleros aumentar la producción en al menos un millón de barriles diarios, incrementar la capacidad de refinación y garantizar el suministro de combustibles para cubrir la demanda del país.

Maduro afirmó que la llegada de Quevedo a la presidencia de PDVSA permitirá combatir a las “mafias internas” en la principal industria, que es sostén de la economía venezolana y genera el 96% de los ingresos de divisas del país. Quevedo, quien ocupó desde 2014 el Ministerio de Vivienda y Hábitat y no tiene experiencia en la industria petrolera.

El escándalo de corrupción estalló hace dos semanas por la detención de seis directivos de la empresa Citgo, la filial de PDVSA en EE.UU., acusados de firmar un acuerdo para refinanciar la deuda de la petrolera estatal sin autorización del Ejecutivo.

Maduro afirmó que las “mafias” fueron controlando importantes áreas petroleras en Venezuela y en el exterior, a fin de “robar” petróleo y sobrefacturar insumos importados.

“Tengo pruebas de esas mafias de negociantes, ladrones y vendepatria que no solo se dedicaron a robarle al país y a la industria, a maltratar a la clase obrera, sino que se creyeron dueños de la industria petrolera”, indicó. El presidente agregó que desde hace meses ordenó una investigación y los organismos de inteligencia descubrieron un “desastre”.

“Hemos descubierto lazos directos con la embajada de Estados Unidos para provocar un paro silencioso de la industria petrolera, para que bajara la producción y se pararan las refinerías con excusas bien montadas”, aseguró. Maduro no lo mencionó, pero muchos interpretaron sus palabras como una arremetida contra Ramírez y los círculos de poder que dejó dentro de PDVSA.

 

Información conocida

 

Según señaló la versión on line del diario venezolano El Universal, Ramírez recordó recientemente en un artículo que el entonces presidente Chávez conocía la crisis cambiaria y petrolera que existía en PDVSA, y por eso entre 2013 y 2014 expuso un plan con 18 puntos para aplicar los correctivos necesarios. Explicó que la propuesta no llegó a aplicarse por desconfianza de algunos sectores políticos que están ahora en el gobierno. Las declaraciones de Ramírez fueron criticadas duramente por funcionarios del gobierno.

Además, recordó el diario El Nacional, de Caracas, un hermano de Rafael Ramírez, Fidel Ramírez Carreño, fue vinculado con la empresa KCT, un consorcio venezolano señalado por participar en un esquema de corrupción y lavado de dinero.