4 de December del 2017

May da un nuevo paso por su "divorcio" de la UE en Bruselas

El Brexit se acerca a su primer momento clave desde que arrancaron las negociaciones, hace seis meses. La primera ministra británica, Theresa May, se reúne en Bruselas con los dos presidentes de la UE para certificar el progreso en la fase de la separación y pasar, a partir de enero, a lo que más interesa a Reino Unido: el diseño de una relación futura con el club comunitario.
En el camino sobresale aún un gran obstáculo: la falta de soluciones claras para evitar una frontera rígida entre la República de Irlanda y su vecina Irlanda del Norte, un territorio británico marcado por la violencia durante 30 años.
El encuentro coincide con la fecha límite que habían dado al Reino Unido los 27 socios que permanecerán en la UE para presentar propuestas sustanciales que permitan desencallar el proceso. El tiempo apremia. los jefes de Estado y de gobierno europeos esperan poder certificar el paso a la siguiente fase negociadora en la reunión que mantendrán el 15 de diciembre en Bruselas. Pero para poder enviar esa potente señal necesitan tener garantías británicas en los principales puntos del divorcio. Para clarificarlo, la líder británica almuerza con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En esta institución se desarrollan los trabajos de preparación de la salida británica de la UE, dirigidos por el negociador jefe, Michel Barnier.
 
 
Balance de medidas
 
 
Como muestra de que ambas partes pretenden dar el impulso final en esta visita, May mantendrá también un encuentro que no estaba previsto inicialmente. Tras el almuerzo con Juncker, la primera ministra verá al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Al debatir con la cabeza visible de los Estados miembros en Bruselas, la dirigente británica comprueba si lo que ofrece satisface todas las demandas de los Veintisiete, según publica hoy  El País.
 
Aunque desde el principio la llamada factura de salida se perfilaba como el principal punto de colisión en los contactos, la frontera irlandesa resulta clave en este momento de la negociación. Londres ha rehusado ofrecer soluciones concretas a la evidencia de que, si Reino Unido sale de la UE, es imposible mantener la frontera invisible que existe ahora entre Irlanda y sus vecinos británicos del norte. Al mismo tiempo, los temores a que cualquier tipo de linde en ese territorio pudiera hacer resurgir el conflicto que se mantuvo vivo hasta hace 20 años han impulsado a todas las partes a prometer que evitarán una frontera física. Pero las alternativas son limitadas.
 
El portavoz del primer ministro irlandés Leo Varadkar ha recordado que Irlanda ha hecho “progresos significativos” en las conversaciones con Reino Unido para el futuro de la frontera, pero que aún no se ha alcanzado un acuerdo definitivo. En declaraciones a la cadena irlandesa RTE esta mañana, Simon Coveney, el ministro de Exteriores irlandés apuntó que aunque por el momento aún no hay acuerdo con Londres “es posible alcanzarlo hoy”.
 
Límites y circulación
 
 
La solución parece estar en el compromiso británico de que mantendrá su regulación (por ejemplo, en materia fitosanitaria) alineada con la de la Unión Europea para permitir que bienes y servicios puedan seguir circulando sin controles por ese punto que, tras marzo de 2019, se convertirá en frontera exterior de la UE. Fuentes irlandesas muestran cierto escepticismo sobre ese compromiso y apuntan a que de momento el debate gira solo sobre productos agroalimentarios. Pero la convergencia debe mantenerse en todos los dominios si se quieren evitar los controles aduaneros. Está por ver qué ocurriría con el tráfico de personas.