1 de December del 2017

Otra oportunidad para la Argentina de Messi en Rusia

 

Por Luis Ampuero

(Buenos Aires, Argentina)

“Estoy  seguro de que esta vez, en Rusia, vamos a ser campeones”, me dijo el playero mientras llenaba de combustible el tanque de mi auto. Esa afirmación no era la misma cuando días antes del último partido de la Eliminatoria Sudamericana, el mismo playero comentó: “Somos un desastre, y lo mejor que nos puede pasar es que no nos clasifiquemos”. La referencia tenía que ver con que Argentina, con un pie fuera del Mundial de Rusia, debía vencer en Quito a Ecuador en la última fecha de la eliminatoria. Apenas había pasado menos de un minuto de juego cuando Ecuador abrió el marcador por intermedio de Renato Ibarra. Los argentinos estaban desesperados viendo que se esfumaban todas las ilusiones, y que solamente una genialidad de Lionel Messi podía dar vuelta la historia, mientras los más grandes recordaban seguramente el fracaso de 1969, cuando la “albiceleste” quedó por única vez hasta la actualidad fuera de un Mundial (México 1970). Pero claro, tal vez en esa época faltaba un Messi, ese que en Ecuador mostró toda su capacidad y se convirtió en el salvador al anotar los tres goles con los que se impuso su equipo 3-1. Esa tripleta también le permitió al “Pulga” llegar a los 61 goles con la selección y seguir siendo el máximo artillero de la historia con la albiceleste.

Messi abrió el marcador tras recibir una pared con Angel Di María antes de enviar la pelota al fondo de la red con el empeine zurdo. En el segundo repitió la maniobra. Avanzó del medio hacia la izquierda y  después de burlar a sus marcadores remató fuerte y arriba  para el grito desaforado de  los que empezaron a entender que con el “10”, todo es posible. El tercer gol llegó después de parar la pelota con el pecho, correr con pelota dominada, eludir a sus tres marcadores y definir por sobre la humanidad del arquero. El fantástico jugador del Barcelona, recibió los elogios de todos los argentinos, incluso hasta de aquellos que lo criticaban y que lo acusaban de no cantar el himno Nacional argentino, de no jugar en la selección como en el Barcelona, que se queda parado y mira el partido como perdido en la cancha. Pero el retacón y ahora barbado futbolista, les hizo entender que bajo su batuta y la exquisitez de su zurda, Argentina alcanzó tres finales, dos consecutivas de Copa América (2015/2016) y el Mundial de Brasil 2014. Si bien las perdió el mérito es haber llegado al lugar donde seguramente todas las selecciones quisieran estar.

 

¿Y AHORA?

 

 De un extremo al otro. Del pesimismo al existismo, del llanto a la alegría, del sufrimiento a la felicidad. Así son los argentinos, no tienen término medio y desde ese sentimiento están los resultados, los malos y los buenos.

Después del Mundial del 2014, la selección Argentina entró en dudas e incertidumbre durante el proceso de las eliminatorias sudamericanas. Tuvo tres entrenadores: Gerardo Martino, Edgardo Bauza y finalmente a Jorge Sampaoli. La mala conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)  tras la muerte de Julio Grondona. Cambios de localía del equipo para favorecer a ciertos sectores políticos y que mal  le hacía a  los jugadores que, cansados después de largos viajes de distintas partes del mundo, debían subirse a otro avión para dirigirse a mil, dos mil, tres mil kilómetros de la capital argentina para jugar 90 minutos cargados de presión. Ahora  será el momento de empezar de nuevo, la clasificación en Quito logró aplacar los ánimos y revisar todo lo que se hizo mal. Para Argentina será esta una nueva oportunidad, pero  también no tiene que olvidarse que estuvo con un pie fuera del Mundial, que si bien no fue magia tuvo un mago: Messi, pero no todo tiene (o puede) depender de él, aunque esa tarea será para Sampaoli, quien ya estará estudiando a sus rivales del Grupo D, Islandia, Croacia y Nigeria.