18 de December del 2017

Piñera triunfó y vuelve a la Presidencia en Chile

El conservador Sebastián Piñera logró un histórico regreso a la presidencia de Chile, con una victoria rotunda que mostró el respaldo a su plan de corregir reformas progresistas y acelerar la economía para dejar al país latinoamericano en las puertas del desarrollo.

Piñera, que ya gobernó entre 2010 y 2014, obtuvo un 55% de los votos en la segunda vuelta electoral con la totalidad del conteo terminado, poco más de nueve puntos porcentuales por arriba de su rival de centroizquierda, el senador Alejandro Guillier.

“Se escuchó fuerte y clara la voz de los chilenos (...) unidos vamos a transformar a Chile en un país desarrollado, en un país sin pobreza”, indicó Piñera en su primer discurso como presidente electo.

Empresario, político y multimillonario, Piñera, de 68 años logró un resultado que lo convierte en el mandatario electo con más votos en una segunda vuelta desde el retorno de la democracia, superando incluso la cifra alcanzada por la presidenta saliente, Michelle Bachelet, cuando fue reelecta hace cuatro años.
“Tuvimos sorpresa en la primera y segunda vuelta (...) En la primera obtuvimos menos votos de lo que creíamos y en la segunda vuelta obtuvimos más votos de lo que creíamos”, dijo Piñera a periodistas acompañado de Guillier, en una demostración de madurez democrática en el país más estable -en lo político y lo económico- de Latinoamérica.
 
Diferencia inesperada
 
La diferencia fue mayor de lo que esperaban los expertos y de los propios equipos de campaña, y un testimonio del sentir de los chilenos sobre la gestión de Bachelet, que buscó reducir la brecha de ingresos entre ricos y pobres con varias reformas pero los desacuerdos dentro de una desgastada coalición y el débil desempeño de la economía acabaron ensombreciendo su legado.
“Fue una derrota dura”, reconoció Guillier después de felicitar a su rival por su “impecable y macizo triunfo”.
El triunfo de Piñera, que asumirá en marzo por un periodo de cuatro años, desató la algarabía de sus simpatizantes.
A un volumen atronador, una canción sobre los “tiempos mejores” sonaba en el hotel donde los seguidores esperaban las palabras del candidato ganador. Su hermano Miguel, un personaje conocido en el mundo de la música, azuzaba a los presentes para que cantaran y bailaran.
“Tienen que arreglarse algunas cosas, como la salud, las pensiones, mucha discriminación. Tengo fe en Piñera, en que se cambié lo que está estancado”, dijo Laura, una empleada de 64 años de una empresa de aseo. “Bachelet hizo cosas buenas pero no las personas que están con ella”, explicó.
 
Deseos presidenciales
 
Poco después de que se oficializara la victoria de Piñera, Bachelet habló por teléfono en una llamada televisada con el candidato y le deseó “una muy buena gestión en su mandato”. En la charla acordaron un desayuno de trabajo para coordinar el traspaso del poder.
Piñera, quien estudio en Harvard, aseguró durante la reñida campaña electoral que corregirá las polémicas reformas tributarias y sociales impulsadas por Bachelet, que a su juicio arrastraron a la economía a su peor momento en casi una década.
Durante su primer mandato, la economía chilena creció a un ritmo promedio de 5,3%, lo que impulsó el mercado laboral a tasas de casi pleno empleo.
El hábil hombre de negocios, quien se convirtió en el primer político de derecha en ocho décadas en ganar la presidencia de Chile por segunda vez, ahora busca encabezar el repunte de la economía, especialmente de la inversión.
 
Rebaja impositiva
 
En plena campaña, Piñera aseguró que no descartaba una eventual rebaja de impuestos a las empresas para estimular la actividad, para con ello reforzar su plan de duplicar el crecimiento de la economía del mayor productor mundial de cobre y dejar a la nación a las puertas del desarrollo.
Aunque en esta elección no estuvo en juego el modelo económico de libre mercado, la victoria de Piñera refuerza el giro hacia la derecha en Sudamérica.
Los opositores lo critican por su impulsividad, pero sus asesores destacan su pragmatismo que ya puso a prueba durante su primer gobierno, cuando lideró el épico rescate de 33 mineros atrapados en una mina.
Aún no está claro si los resultados de la víspera pondrán en riesgo la supervivencia de la alianza oficialista –socialistas, radicales, comunistas, democratacristianos-, que ha dominado la política chilena en los últimos años.
La derrota sufrida por el pacto gobernante en esta elección es una señal de alarma respecto a la falla de Guillier en aglutinar a todas las fuerzas políticas progresistas detrás de su candidatura.
Ni el apoyo conseguido del joven movimiento de izquierda Frente Amplio, cuya candidata logró un sorprendente tercer lugar en la primera vuelta, fue suficiente para darle el triunfo a Guillier.
La pelea entre el futuro gobierno, el Frente Amplio y la futura oposición será en el Congreso, donde el presidente electo no consiguió mayoría, lo que lo obligaría a tender puentes para sacar adelante sus proyectos.