13 de January del 2021

Sociedad y crisis climática

Los investigadores Ian Burton, Neil Adger y Karen O’Brien lograron el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento por sus aportes sobre la forma de afrontar la crisis climática. Todos ellos incorporaron de manera pionera el concepto de adaptación a la  hora de afrontar los efectos del cambio climático, cambiando el paradigma de la actuación frente el calentamiento, ya que con anterioridad a sus estudios las actuaciones se centraban y se limitaban a mitigar emisiones de gases de efecto invernadero. El presidente del jurado, Bjorn Stevens, director del Instituto Max Planck de Meteorología, fue el encargado de anunciar el fallo.

En anteriores ediciones, el Premio Fronteras del Conocimiento reconoció las contribuciones a la ciencia del cambio climático que han efectuado disciplinas como la modelización climática, la Física o la Economía, pero este año el galardón reconoce la perspectiva que ofrecen las ciencias sociales.

Los tres investigadores lideraron estudios sobre "cómo las condiciones sociales y la culturales determinan nuestra vulnerabilidad al cambio climático y nuestra capacidad de adaptación”, según destacó el jurado.

A lo largo de las últimas décadas, la evidencia científica ha demostrado que el cambio climático avanza a un ritmo más rápido de lo esperado, conocimiento que permite diseñar escenarios futuros que ayudan a prever el efecto del cambio climático en diferentes regiones del planeta, y cómo puede impactar sobre sus poblaciones.

El geógrafo Ian Burton (Derby, Reino Unido, 1935), profesor emérito de la Universidad de Toronto, abordó estos asuntos desde la investigación sobre desastres naturales, y fue pionero a la hora de promover el concepto de ‘adaptación’ para hacer frente a los efectos del cambio climático que, a la luz de las previsiones, son ya inevitables.

 

Ian Burton Cambio climático

Ian Burton 

Burton impulsó,  desde las primeras reuniones internacionales sobre el clima, una nueva área de investigación para definir las mejores estrategias de adaptación en ámbitos como infraestructuras, urbanismo, agricultura y arquitectura, entre otros campos, todo lo cual debn ir en paralelo a los esfuerzos para mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

A mediados de los noventa, el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático en la ONU) ya incluyó la adaptación como ámbito de estudio de uno de sus grupos de trabajo. Tanto Burton como Adger y O’Brien han capitaneado este grupo. Posteriormente, en 2013, la Comisión Europea desarrolló la Estrategia de adaptación al cambio climático que los países integrantes de la UE, entre ellos España, han traspuesto a nivel nacional.

En un principio, el concepto de adaptación no fue fácilmente aceptado. Como explicó por videoconferencia el profesor Burton tras conocer el fallo, quienes destacaban la necesidad de las medidas de mitigación – es decir, la reducción de emisiones de gases invernadero – consideraban contraproducente hablar de adaptación: “Argumentaban que con la mitigación no sería necesaria la adaptación; pero yo defendí, basándome en las evidencias obtenidas en mi investigación, que necesitábamos tanto medidas de adaptación como de mitigación, porque no era posible mitigar lo bastante rápido como para evitar algunos impactos”.

Burton se apoya en los últimos informes del IPCC para afirmar que el cambio climático está avanzando a un ritmo distinto del que se esperaba inicialmente, “cuando los científicos del clima hablaban de un proceso gradual”.

Neil Adger

Neil Adger (Ballymena, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1964), que reconoce el papel inspirador de Burton, ha concentrado su investigación en uno de los principales efectos sociales del cambio climático: las migraciones. Gran parte del trabajo de Adger, catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Exeter (Reino Unido), incluye toma de datos sobre el terreno, con la realización de encuestas y entrevistas a población local en países como Vietnam y Bangladesh. Sus conclusiones muestran que el grado de vulnerabilidad de una población al cambio climático depende muy directamente de medidas sociales y políticas, no únicamente del clima en sí.

Neil Adger Cambio climático

Neil Adger 

El galardonado, contactado tras el fallo, resaltó que, aunque los migrantes raramente mencionan de manera explícita el cambio climático como causa de su decisión, sí que la atribuyen al dramático deterioro de fuentes tradicionales de recursos, como la agricultura, están asociados en muchos casos al clima.

Flujo migratorio

 

Adger cree que además de actuar sobre los espacios naturales, las estrategias de adaptación deben fijarse también en las ciudades: “El flujo migratorio que predomina en todo el mundo es el movimiento de las zonas rurales a las ciudades. El cambio climático acelera este proceso, porque sus impactos restan atractivo a las zonas rurales. Las ciudades son un punto clave en la adaptación al cambio climático; necesitamos que se preparen, que planifiquen cómo adaptarse al cambio climático para resistir mejor esta amenaza”.

Los investigadores Ian Burton, Neil Adger y Karen O’Brien han obtenido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en su decimotercera edición por sus aportaciones sobre la forma de afrontar la crisis climática. Todos ellos han incorporado de manera pionera el concepto de adaptación a la  hora de afrontar los efectos del cambio climático. Han cambiado pues el paradigma de la actuación frente el calentamiento, pues con anterioridad a sus estudios las actuaciones se centraban y se limitaban a la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero. El presidente del jurado, Bjorn Stevens, director del Instituto Max Planck de Meteorología, ha anunciado el fallo.
 
 
En anteriores ediciones, el Premio Fronteras del Conocimiento había reconocido las contribuciones a la ciencia del cambio climático que han efectuado disciplinas como la modelización climática, la Física o la Economía, pero este año el galardón reconoce la perspectiva que ofrecen las ciencias sociales.
 
Los tres investigadores han capitaneados estudios sobre "cómo las condiciones sociales y la culturales determinan nuestra vulnerabilidad al cambio climático y nuestra capacidad de adaptación”, según ha destacado el jurado.
 
A lo largo de las últimas décadas, la evidencia científica ha demostrado que el cambio climático avanza a un ritmo más rápido de lo esperado. Ese conocimiento ha permitido diseñar escenarios futuros que ayudan a prever el efecto del cambio climático en diferentes regiones del planeta, y cómo puede impactar sobre sus poblaciones.
 
El geógrafo Ian Burton es pionero a la hora de promover el concepto de ‘adaptación’ para afrontar los efectos del cambio climático
El geógrafo Ian Burton (Derby, Reino Unido, 1935), profesor emérito de la Universidad de Toronto, abordó estos asuntos desde la investigación sobre desastres naturales, y fue pionero a la hora de promover el concepto de ‘adaptación’ para hacer frente a los efectos del cambio climático que, a la luz de las previsiones, son ya inevitables.
 
Ian Burton Cambio climático
Ian Burton  LV
 Burton impulsó,  desde las primeras reuniones internacionales sobre el clima, una nueva área de investigación para definir las mejores estrategias de adaptación en ámbitos como infraestructuras, urbanismo, agricultura y arquitectura, entre otros campos, todo lo cual debn ir en paralelo a los esfuerzos para mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.
 
A mediados de los noventa, el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático en la ONU) ya incluyó la adaptación como ámbito de estudio de uno de sus grupos de trabajo. Tanto Burton como Adger y O’Brien han capitaneado este grupo. Posteriormente, en 2013, la Comisión Europea desarrolló la Estrategia de adaptación al cambio climático que los países integrantes de la UE, entre ellos España, han traspuesto a nivel nacional.
 
En un principio, el concepto de adaptación no fue fácilmente aceptado. Como explicó por videoconferencia el profesor Burton tras conocer el fallo, quienes destacaban la necesidad de las medidas de mitigación – es decir, la reducción de emisiones de gases invernadero – consideraban contraproducente hablar de adaptación: “Argumentaban que con la mitigación no sería necesaria la adaptación; pero yo defendí, basándome en las evidencias obtenidas en mi investigación, que necesitábamos tanto medidas de adaptación como de mitigación, porque no era posible mitigar lo bastante rápido como para evitar algunos impactos”.
 
Burton se apoya en los últimos informes del IPCC para afirmar que el cambio climático está avanzando a un ritmo distinto del que se esperaba inicialmente, “cuando los científicos del clima hablaban de un proceso gradual”.
 
Neil Adger  ha concentrado su investigación en uno de los principales efectos sociales: las migraciones
Neil Adger (Ballymena, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1964), que reconoce el papel inspirador de Burton, ha concentrado su investigación en uno de los principales efectos sociales del cambio climático: las migraciones. Gran parte del trabajo de Adger, catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Exeter (Reino Unido), incluye toma de datos sobre el terreno, con la realización de encuestas y entrevistas a población local en países como Vietnam y Bangladesh. Sus conclusiones muestran que el grado de vulnerabilidad de una población al cambio climático depende muy directamente de medidas sociales y políticas, no únicamente del clima en sí.
 
Neil Adger Cambio climático
Neil Adger  LV
El galardonado, contactado tras el fallo, resaltó que, aunque los migrantes raramente mencionan de manera explícita el cambio climático como causa de su decisión, sí que la atribuyen al dramático deterioro de fuentes tradicionales de recursos, como la agricultura, están asociados en muchos casos al clima.
 
El flujo migratorio predominante es el movimiento de las zonas rurales a las ciudades. El cambio climático acelera este proceso, porque sus impactos restan atractivo a las zonas rurales
Neil Adger
Catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Exeter (Reino Unido)
Adger cree que además de actuar sobre los espacios naturales, las estrategias de adaptación deben fijarse también en las ciudades: “El flujo migratorio que predomina en todo el mundo es el movimiento de las zonas rurales a las ciudades. El cambio climático acelera este proceso, porque sus impactos restan atractivo a las zonas rurales. Las ciudades son un punto clave en la adaptación al cambio climático; necesitamos que se preparen, que planifiquen cómo adaptarse al cambio climático para resistir mejor esta amenaza”.
 
Karen O’Brien se ha centrado en las poblaciones vulnerables
También Karen O’Brien (Aquisgrán, Alemania, 1963), catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Oslo, investiga el impacto en poblaciones vulnerables que, según su trabajo, están sometidas a una doble exposición: al cambio climático y a la globalización. Según explicó ayer ella misma, “si en la fotografía una doble exposición se refiere a dos imágenes que se solapan y crean una imagen borrosa, con este concepto expresamos cómo los procesos de globalización y del cambio climático se superponen y crean desigualdad. Ambos procesos no solo se solapan, sino que se retroalimentan”.
 
La investigación de O’Brien se refiere además al concepto de adaptación introducido por Burton desde una perspectiva psicosocial y cultural. O’Brien habla de tres esferas de adaptación para llegar a la transformación que requiere el reto del cambio climático: “El cambio climático es un problema que trasciende al medio ambiente; es un reto social y cultural. La adaptación ante los efectos del cambio climático requiere una transformación profunda en tres esferas –la práctica, la política y la personal– que interactúan entre sí. La práctica atañe a la tecnología y el comportamiento, la política a las estrategias y medidas concretas, y la personal a los valores. Esta transformación debe promoverse por tanto desde el ámbito tanto colectivo como individual”.
 
La adaptación ante los efectos del cambio climático requiere una triples transformación: la práctica, la política y la personal
Karen O’Brien 
Catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Oslo,
O’Brien defiende que uno de los motores más potentes para esta transformación proviene de la educación, al igual que de los medios de comunicación como difusores del conocimiento sobre cambio climático basado en la evidencia.
 
Neil Adger Cambio climático
Neil Adger  LV
Los tres galardonados coinciden en que la investigación y las acciones dirigidas tanto a la adaptación como a la mitigación revisten la mayor gravedad y exigen respuestas urgentes basadas en el mejor conocimiento. Como señala Burton, “no debemos subestimar la importancia y la urgencia del cambio climático”. En su opinión, “no estamos haciendo lo bastante ni en mitigación, ni en una adaptación que sea sostenible, es decir, que no revierta en un mayor impacto”.
 
Aun así, Burton se declara, “con cautela”, esperanzado: “El actual movimiento de protesta juvenil refleja una creciente concienciación de la sociedad hacia las poblaciones que están sufriendo incendios, tormentas extremas y sequía en otras zonas del mundo. Pero además, es importante señalar que el sector privado, que durante mucho tiempo ha evitado expresar preocupación sobre el cambio climático, ahora está empezando a cambiar su visión, y me refiero en particular a los grandes inversores que se están dando cuenta de que deben empezar a invertir más en energías renovables”.
 
“Los premiados documentan la dimensión humana del cambio climático en toda su magnitud
Miquel Canals
Director del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universitat de Barcelona
En palabras de Miquel Canals, director del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universidad de Barcelona y miembro del jurado, “los premiados documentan la dimensión humana del cambio climático en toda su magnitud: la salud, el bienestar, la desigualdad, la vulnerabilidad de naciones enteras, los cambios demográficos, las migraciones…” Todos estos son grandes asuntos de nuestro tiempo cuya conexión con el cambio climático a menudo tendemos a ignorar. “Sus aportaciones son también una ventana hacia el futuro, un futuro en el que los efectos globales del cambio climático se exacerbarán sin ningún género de dudas. En otras palabras, los premiados nos ponen, como sociedad y como individuos, frente al espejo. Mirar lo que el espejo refleja, y actuar en consecuencia, ya depende de todos y cada uno de nosotros”.
 
Adger, Burton, y O’Brien “destacan la importancia de la interacción entre el cambio ambiental y la globalización”, así como la necesidad de “incorporar la dimensión cultural” a los esfuerzos de adaptación a los impactos del cambio climático que ya no se pueden detener. La investigación de los galardonados, que han colaborado en numerosas ocasiones, ha sido instrumental a la hora de trasladar el conocimiento a la toma de decisiones, incorporando el ángulo de análisis propio de las ciencias sociales.
 
Carlos Duarte, director de la Cátedra Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Thuwal, Arabia Saudí) y secretario del jurado, señala que “la aportación de los investigadores premiados es fundamental en estos tiempos en los que los estímulos verdes para reactivar la economía tras el Brexit apuntan a una transición energética rápida".
 
El jurado de esta categoría ha estado presidido por Bjorn Stevens, director del Instituto Max Planck de Meteorología (Hamburgo, Alemania), y ha contado como secretario con Carlos Duarte, director de la Cátedra Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Thuwal, Arabia Saudí). Los vocales han sido Sandrine Bony, directora de Investigación en el Laboratorio de Meteorología Dinámica de la Universidad de la Sorbona (París, Francia); Miquel Canals, director del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universidad de Barcelona; Martin Heimann, director emérito del Departamento de Sistemas Biogeoquímicos del Instituto de Biogeoquímica Max Planck (Jena, Alemania); Edward Rubin, Alumni Chair Professor de Ciencia e Ingeniería Medioambiental en la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, Estados Unidos); y Julie Winkler, catedrática de Geografía en el Departamento de Geografía, Medio Ambiente y Ciencias Espaciales en la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos).

La investigación de O’Brien se refiere además al concepto de adaptación introducido por Burton desde una perspectiva psicosocial y cultural. O’Brien habla de tres esferas de adaptación para llegar a la transformación que requiere el reto del cambio climático: “El cambio climático es un problema que trasciende al medio ambiente; es un reto social y cultural. La adaptación ante los efectos del cambio climático requiere una transformación profunda en tres esferas –la práctica, la política y la personal– que interactúan entre sí. La práctica atañe a la tecnología y el comportamiento, la política a las estrategias y medidas concretas, y la personal a los valores. Esta transformación debe promoverse por tanto desde el ámbito tanto colectivo como individual”.

La adaptación ante los efectos del cambio climático requiere una triples transformación: la práctica, la política y la personal

Karen O’Brien Catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Oslo,

O’Brien defiende que uno de los motores más potentes para esta transformación proviene de la educación, al igual que de los medios de comunicación como difusores del conocimiento sobre cambio climático basado en la evidencia.

Neil Adger Cambio climático

Neil Adger 

 LV

Los tres galardonados coinciden en que la investigación y las acciones dirigidas tanto a la adaptación como a la mitigación revisten la mayor gravedad y exigen respuestas urgentes basadas en el mejor conocimiento. Como señala Burton, “no debemos subestimar la importancia y la urgencia del cambio climático”. En su opinión, “no estamos haciendo lo bastante ni en mitigación, ni en una adaptación que sea sostenible, es decir, que no revierta en un mayor impacto”.

Aun así, Burton se declara, “con cautela”, esperanzado: “El actual movimiento de protesta juvenil refleja una creciente concienciación de la sociedad hacia las poblaciones que están sufriendo incendios, tormentas extremas y sequía en otras zonas del mundo. Pero además, es importante señalar que el sector privado, que durante mucho tiempo ha evitado expresar preocupación sobre el cambio climático, ahora está empezando a cambiar su visión, y me refiero en particular a los grandes inversores que se están dando cuenta de que deben empezar a invertir más en energías renovables”.

“Los premiados documentan la dimensión humana del cambio climático en toda su magnitud

Miquel CanalsDirector del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universitat de Barcelona

En palabras de Miquel Canals, director del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universidad de Barcelona y miembro del jurado, “los premiados documentan la dimensión humana del cambio climático en toda su magnitud: la salud, el bienestar, la desigualdad, la vulnerabilidad de naciones enteras, los cambios demográficos, las migraciones…” Todos estos son grandes asuntos de nuestro tiempo cuya conexión con el cambio climático a menudo tendemos a ignorar. “Sus aportaciones son también una ventana hacia el futuro, un futuro en el que los efectos globales del cambio climático se exacerbarán sin ningún género de dudas. En otras palabras, los premiados nos ponen, como sociedad y como individuos, frente al espejo. Mirar lo que el espejo refleja, y actuar en consecuencia, ya depende de todos y cada uno de nosotros”.

Adger, Burton, y O’Brien “destacan la importancia de la interacción entre el cambio ambiental y la globalización”, así como la necesidad de “incorporar la dimensión cultural” a los esfuerzos de adaptación a los impactos del cambio climático que ya no se pueden detener. La investigación de los galardonados, que han colaborado en numerosas ocasiones, ha sido instrumental a la hora de trasladar el conocimiento a la toma de decisiones, incorporando el ángulo de análisis propio de las ciencias sociales.

Carlos Duarte, director de la Cátedra Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Thuwal, Arabia Saudí) y secretario del jurado, señala que “la aportación de los investigadores premiados es fundamental en estos tiempos en los que los estímulos verdes para reactivar la economía tras el Brexit apuntan a una transición energética rápida".

El jurado de esta categoría ha estado presidido por Bjorn Stevens, director del Instituto Max Planck de Meteorología (Hamburgo, Alemania), y ha contado como secretario con Carlos Duarte, director de la Cátedra Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Thuwal, Arabia Saudí). Los vocales han sido Sandrine Bony, directora de Investigación en el Laboratorio de Meteorología Dinámica de la Universidad de la Sorbona (París, Francia); Miquel Canals, director del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la Universidad de Barcelona; Martin Heimann, director emérito del Departamento de Sistemas Biogeoquímicos del Instituto de Biogeoquímica Max Planck (Jena, Alemania); Edward Rubin, Alumni Chair Professor de Ciencia e Ingeniería Medioambiental en la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, Estados Unidos); y Julie Winkler, catedrática de Geografía en el Departamento de Geografía, Medio Ambiente y Ciencias Espaciales en la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos).