25 de September del 2018

Visita por los tesoros de Valencia

La provincia de Valencia alberga numerosos tesoros: vestigios arqueológicos del medievo que hoy se alían con su entorno natural para crear una atmósfera atrayente al turista, un ambiente de paz y sosiego que sirven de atractivo para captar cada año a turistas ávidos de momentos de relax, alejados del bullicio de las grandes ciudades.
La ruta de los monasterios es el mejor de estos ejemplos: un itinerario -a pie o en coche- por la riqueza histórica y cultural de las tres comarcas interiores de Valencia (Ribera, Safor y Vall d"Albaida). Un paisaje salpicado por el monasterio de la Murta (Alcira), Aigües Vives (Carcaixent), Santa María de la Valldigna (Simat de Valldigna) y Sant Jeroni de Cotalba (Alfauir).
La "Ruta dels Monestirs" va más allá de lo que indica su nombre y no sólo permite admirar la belleza ancestral de estas construcciones sino también el resto de patrimonio cultural y natural de 17 municipios de la zona: partiendo desde Gandía y finalizando en Alcira.
 
Palacio Ducal
 
Si se parte de Gandía, antes de adentrarse en la ruta monacal, no hay que pasar por alto visitar el Palacio Ducal (s. XIV) donde nació San Francisco de Borja. Digno de admirar son su patio de Armas y la Galería Dorada.
Tras este breve apunte a la historia gandiense, una parada obligada será en el monasterio Sant Jeroni de Cotalba (20 minutos en coche desde Gandía, dirección suroeste). Sirvió para acoger a los monjes Jerónimos que huyeron del monasterio de Xàbia por los ataques de los piratas. La vetusta torre de las campanas, el doble claustro renacentista, la iglesia, el jardín romántico y una escalera de caracol gótica son algunos de sus principales encantos.
Antes de fijar en el mapa el siguiente destino: el monasterio-convento del Corpus Christi (unos 25 minutos en coche), se puede hacer un alto para divisar a las afueras de Alfauir (dirección sureste), las ruinas del castillo de Palma, declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Antes de alcanzar Corpus Christi, se puede asimismo hacer una nueva parada en Llutxent, con su castillo palacio medieval, y poner especial atención en sus almenas y artesonados originales.
 
Corpus
 
A cinco minutos en coche del casco urbano (dirección norte) aparece el legado dominico del Corpus Christi (año 1422), un monasterio, sede de la primera universidad valenciana, que se destaca por su austera fachada (propia de la Orden). Es indispensable observar con calma el claustro cuadrado, el refectorio gótico y la sala capitular.
A mayor distancia, 50 minutos en coche dirección noreste, está el monasterio de Santa María de la Valldigna (Simta de la Valldigna), fundado por Jaume II en 1298, gracias a la cesión de tierras que hizo al abad de las Santas Cruces para instaurar una nueva fundación cisterciense.
Tiene huellas del gótico valenciano y el barroco -por las varias reconstrucciones a las que fue sometido- y dentro del conjunto, aún bien conservado, sobresale un templo y capilla dedicada a la Virgen de Gracia.
De su historia, llama la atención que fue abandonado por los monjes tras la desamortización de Mendizábal (1835). Pasó a propiedad privada y posteriormente fue adquirido por la Generalitat valenciana para recuperarlo con fondos públicos y conseguir la denominación de Bien de Interés Cultural (BIC) y de Patrimonio Histórico de España.
A 20 minutos en coche al noroeste, se encuentra el monasterio D"Aigües Vives, del siglo XV. Su claustro y la decoración interior de estilo barroco así como la capilla de una sola nave son lo más destacado de esta construcción que fue donada a los frailes ermitaños agustinos.
 
Cambio de manos
 
Es curioso su cambio de dueños: pasó de los agustinos a los barones de Casanova (tras la desamortización de 1835); se reformó para hotel residencia en la década del 70 del pasado siglo y aún hoy sigue vinculado al uso hotelero.
Está en el término municipal de Carcaixent por lo que una visita a este municipio es casi obligada antes de proseguir el periplo por los monasterios valencianos.
Existe un apunte histórico relevante de Carcaixent: es la cuna de la naranja valenciana; en terrenos de su término municipal se plantaron los primeros naranjos a instancias de un párroco local del siglo XIX. Plantó la semilla de lo que hoy es una de las actividades económicas más relevantes y reconocidas de la región y de España.
Se trata de un municipio muy turístico, posee uno de los pocos ejemplos de las iglesias de la Reconquista (San Bartolomé de Cogullada y La Asunción) o la ermita de Sant Roc de Ternils (s. XIII). Digno de admirar es también el Palacio de La Marqueseta, con su bella decoración interior de azulejos y retablos cerámicos, o las casas modernistas distribuidas por la trama urbana, pertenecientes a la aristocracia de finales del XIX.
 
Casco histórico
 
La ruta de los monasterios lleva hasta Santa María de la Murta, aunque para ello hay que transitar antes por Alcira, municipio con cerca de 45.000 habitantes, donde es de obligado cumplimiento un paseo por su casco histórico, declarado BIC. Allí se encuentra la iglesia barroca arciprestal de Santa Catalina (s. XIII) o el Consistorio (palacio gótico-renacentista).
Muy cerca, dirección este, se llega al monasterio de Santa María de la Murta, fundado por los monjes jerónimos entre el siglo XIV y el XV. En su construcción se da prioridad a la iglesia mientras que el resto de las dependencias se sitúan alrededor del claustro central. La torre de los palomos y el portal renacentista son algunos de los detalles para prestar atención.
Recorrer esta ruta a pie es igualmente recomendable o quizá más, porque a la riqueza patrimonial se agrega la riqueza paisajística por parajes y senderos naturales que resaltan la belleza de estas comarcas.
La ruta de los monasterios se inauguró en 2008, y ha servido para redescubrir el patrimonio del interior de la provincia de Valencia.